Existen ritmos y tiempos de aprendizaje particulares que, si
no se respetan, pueden ocasionar frustraciones y experiencias negativas en
relación con los propios procesos de aprendizaje. Cada actividad y experiencia
de aprendizaje debe estar diseñada teniendo en cuenta los diferentes ritmos de
aprendizaje de los estudiantes para permitir que todos avancen a su propio
ritmo y evitar las etiquetas (perezoso, lento, inútil, bruto, niño problema o
prodigio.) que discriminan y ocasionan distorsiones en la autoestima y en la
forma de relacionarse consigo mismo y con los demás
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